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UNA MUJER
en una casa del Paraguay me enamoré de una mujer vivimos durante dos semanas alrededor de una mesa comiendo la mandioca entre los gritos de una santa que no hablaba español y juraba crucificar a su hijo como Jesús
una tarde dijo que viajaríamos a conocer el chaco del sueño pero sólo nos miramos sin queja ni dolor
ella solía llorar mientras planchaba yo mientras ella dormía
de: El deshoje, ediciones ultimo reino, buenos aires, 2007
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